El Club de la Derecha. ¿Qué hace Costa Rica en la mesa de Trump, Milei y Bukele?

Dime con quién andas…

La noticia cayó hoy como una bomba diplomática, aunque para los que leemos las señales, era cuestión de tiempo. Donald Trump ha extendido una invitación formal a la presidenta electa, Laura Fernández, y al mandatario saliente, Rodrigo Chaves, para una cumbre de alto nivel en Mar-a-Lago. Pero no estarán solos. En la lista de confirmados aparecen los nombres que han redefinido la política continental: Javier Milei (Argentina) y Nayib Bukele (El Salvador).

Hace 10 años, ver a Costa Rica en esa foto hubiera sido impensable. Éramos la «Suiza Centroamericana», los neutrales, los amigos de todos. Hoy, la invitación confirma lo que las urnas gritaron el domingo 1 de Febrero: Costa Rica ha dejado la tibieza y ha pedido su carnet de socio en el nuevo Bloque de Derecha Continental.

El fin de la «Marea Rosa» y el auge del «Tsunami Azul»

Para entender esta foto, hay que abrir el mapa. Durante la década pasada, Latinoamérica se tiñó de rojo (la famosa «Marea Rosa» de Lula, Petro, Boric). Pero la política es un péndulo, y el péndulo ha regresado con una fuerza devastadora hacia el otro extremo.

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El triunfo de Laura Fernández con un 48% no es un hecho aislado. Es parte de un síntoma regional. El votante latinoamericano se cansó del discurso progresista de derechos humanos sin seguridad y de subsidios sin economía de mercado. Ahora, la región busca resultados rápidos. Busca lo que yo llamo la «Doctrina del Shock de Derecha»:

  • Mano dura contra el crimen (Modelo Bukele).
  • Motosierra al gasto público (Modelo Milei).
  • Nacionalismo económico (Modelo Trump).

Costa Rica, bajo la tutela de Chaves y ahora de Fernández, es la pieza que le faltaba a este rompecabezas en Centroamérica.

¿Qué gana Costa Rica en esa mesa?

La diplomacia tradicional del PLN y el PAC hubiera rechazado esta invitación o enviado a un vicecanciller para «no hacer ruido». La «Tercera República» de Laura Fernández piensa distinto. Aquí hay Realpolitik pura.

Estar sentados a la derecha de Trump significa:

  1. Inversión Directa: Con la promesa de Trump de sacar fábricas de China («Nearshoring»), Costa Rica se posiciona como el aliado número uno para recibir esas inversiones. No somos México (frontera problemática), somos el socio estable.
  2. Seguridad: Bukele y Chaves ya han intercambiado elogios. Esta cumbre podría formalizar una alianza de inteligencia y seguridad regional contra el narco, validando la política de «Mano Dura» que Laura prometió en campaña.

El riesgo de abandonar la neutralidad

Sin embargo, «Desde mis lentes», no todo es champán en Mar-a-Lago. Hay un costo alto. Históricamente, el poder blando de Costa Rica venía de su capacidad de hablar con todos. Al alinearnos tan agresivamente con el «Trumpismo» y el «Mileismo», nos ganamos enemigos automáticos.

¿Qué pasa si en 4 años la política de EE.UU. cambia? ¿Qué pasa con nuestras relaciones con Europa, que ve con recelo a este bloque? Apostar todo a una sola ficha ideológica es una jugada de casino. Si sale bien, el crecimiento económico puede ser brutal (como el rebote argentino). Si sale mal, quedamos aislados como un satélite de una ideología radical.

Conclusión: Una nueva identidad nacional

La foto que veremos en unos días será histórica. Laura Fernández, la primera mujer de derecha pura en la presidencia tica, flanqueada por los líderes más polémicos del hemisferio. Ya no somos el país del «Pura Vida» suave. Ahora somos el país del «Pura Vida» de libre mercado. El mundo nos está viendo, y por primera vez en mucho tiempo, Costa Rica no está en la gradería de los tibios; está jugando en la cancha de los duros.

Con razón los zurdos criollos odiaron el resultado democrático que dieron las urnas...

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