Ellos a la playa, nosotros a la reja. El costo de que el Congreso cierre en plena «guerra»

El silencio en Cuesta de Moras

Estamos iniciando la semana de Navidad. Si usted pasa por Cuesta de Moras, verá el edificio de la Asamblea Legislativa apagado y vacío. Sus inquilinos, los 57 diputados que elegimos para resolver los problemas del país, ya están en su largo receso de fin de año.

Mientras tanto, en los barrios de Limón, Puntarenas y el sur de San José, no hay receso. El crimen organizado no toma vacaciones; al contrario, diciembre es su «temporada alta».

«Desde mis lentes», este contraste no es solo una cuestión de envidia por las vacaciones ajenas. Es un síntoma grave de desconexión. Es como si los bomberos decidieran irse de paseo a la playa justo cuando el incendio forestal está en su punto más alto.

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La Lista de Espera: Lo que se quedó en la gaveta

No sería tan grave que se fueran si hubieran dejado la tarea hecha. Pero la realidad es que el Plenario bajó la cortina dejando en el limbo proyectos urgentes para la seguridad nacional.

  • Leyes de «Mano Dura» Inteligente: Reformas clave al Código Procesal Penal para evitar que los delincuentes peligrosos salgan a las 24 horas (la famosa «puerta giratoria») quedaron pegadas en discusiones interminables o comisiones.
  • Extinción de Dominio: Llevamos años hablando de quitarle los bienes al narco sin necesidad de una condena penal eterna. Otro diciembre más que pasa, y la ley sigue durmiendo el sueño de los justos.

El mensaje que manda la institucionalidad es terrible: «La urgencia del país puede esperar a que nosotros volvamos de comer tamales».

La Velocidad del Crimen vs. La Velocidad del Estado

Este receso ilustra el problema de fondo de nuestra crisis: tenemos un Estado analógico tratando de combatir a un crimen digital.

  • El Crimen: Toma decisiones en minutos, se adapta, recluta y ejecuta 24/7.
  • El Estado: Trabaja de lunes a jueves (porque los viernes cuesta hacer quórum), se va de vacaciones un mes en diciembre y medio mes en julio, y se traba en reglamentos de 1950.

Mientras los diputados brindan por el año nuevo, el OIJ y la Fuerza Pública siguen contando casquillos, frustrados porque las herramientas legales que pidieron en enero, tampoco llegaron en diciembre.

El Argumento de la «Defensa»: Tienen derecho al descanso

Los defensores del sistema dirán: «Los diputados también son humanos y tienen derecho a vacaciones». Y es cierto. Nadie pide explotación laboral.

Lo que se pide es sentido de urgencia. En tiempos de guerra (y técnicamente, estamos en una guerra interna contra el narco), los generales no abandonan el puesto de mando todos al mismo tiempo. Si la crisis es tan grave como dicen en sus discursos de control político, ¿por qué no habilitaron sesiones extraordinarias reales? ¿Por qué el «pleito» político pesó más que la aprobación de las leyes?

El regalo que no llegó

Esta Navidad, muchos costarricenses la pasarán con miedo o llorando a un familiar víctima de la violencia. Ese es el luto nacional que debería impedir que la clase política duerma tranquila.

El Congreso regresará en enero, probablemente con discursos encendidos sobre la violencia de fin de año. Pero las palabras se las lleva el viento. Los hechos son que, cuando más se les necesitaba legislando, el edificio estaba vacío.

Felices vacaciones, señores diputados. Ojalá a su regreso traigan algo más que bronceado el pecho: traigan la voluntad política que nos quedaron debiendo en 2025.

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