El negocio de los votos. ¿Cuántos millones nos cuesta la democracia y quién se deja la tajada más grande?

La factura que nadie ve

Cuando usted va a votar, piensa que está eligiendo un presidente. «Desde mis lentes«, lo que usted está haciendo (financieramente hablando) es firmar un cheque.

En Costa Rica, la democracia no es gratis. Se paga con la famosa Deuda Política. Y no son menudos. Estamos hablando de miles de millones de colones que salen de sus impuestos para pagar las banderas, los anuncios y los asesores de los partidos.

Hoy abrimos la caja fuerte del TSE para ver cuánto vale realmente su voto y por qué, para muchos, fundar un partido es mejor negocio que abrir una pyme.

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¿De cuánta plata estamos hablando?

Para que se haga una idea: En las elecciones pasadas (2022), el monto total que el Estado repartió fue de casi ₡20.000 millones de colones.

Sí, leyó bien. Veinte mil millones. Ese dinero se reparte proporcionalmente según los votos recibidos. Por eso la desesperación de las coaliciones por llegar al umbral del 4%. Si no llegan, reciben cero. Si llegan, entran al reparto del pastel.

  • El precio de su voto: En promedio, cada «X» que usted marca en la papeleta le genera al partido aproximadamente ₡1.500 – ₡1.800 colones (el monto varía según la abstención y el PIB). Parece poco, pero multiplíquelo por 500.000 votos y verá por qué se pelean tanto.

El Ganador Histórico (y el nuevo retador)

Veamos los números reales del 2022 para entender el negocio:

  • El Campeón de la Billetera: Liberación Nacional (PLN), aunque perdió la presidencia, fue el que más cobró. Se llevó cerca de ₡6.000 millones porque tuvo la fracción legislativa más grande y ganó muchos alcaldes. Ganar en votos es ganar en plata, aunque no se llegue a Zapote.
  • La Sorpresa: El partido de Rodrigo Chaves (PPSD) pasó de no existir a cobrar una tajada gigante (más de ₡3.000 millones) en su primera elección.

Esto explica por qué los partidos tradicionales, aunque estén golpeados en imagen, siguen vivos: tienen un flujo de caja garantizado por el Estado.

La Trampa de los Bonos (Dinero por adelantado)

Aquí está el truco que pocos conocen. La Deuda Política se paga después de las elecciones (contra facturas). Pero los partidos necesitan plata durante la campaña.

¿Qué hacen? Venden «Bonos de Deuda Política». Es decir, van donde inversionistas y bancos y les dicen: «Deme plata ya, y yo le pago con lo que me dé el TSE después, con un descuento». Esto convierte la campaña en una apuesta financiera. Si las encuestas dicen que usted va a ganar, los bancos le prestan. Si las encuestas dicen que va a perder (como le pasó al PAC), nadie le presta y usted se asfixia económicamente.

Conclusión: Democracia cara, pero nuestra

Para el 2026, se estima que el monto podría rondar los ₡36.000 a ₡42.000 millones si no se aprueba una rebaja en la Asamblea.

Es una cifra obscena para un país con crisis fiscal. Pero el argumento es que, si el Estado no paga las campañas, las pagará el narco (que tiene la billetera abierta). El sistema es imperfecto y caro, pero es el precio de blindar (en teoría) nuestros votos.

La próxima vez que vea un anuncio político en TV, recuerde: ese anuncio lo pagó usted.

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